11 Abril 2012

 

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 Minas de azufre

Embalse del Cenajo. Hellin. Albacete

Después de estar investigando varios días sobre la localización de las minas y de rastrear por google earth su posible localización, encontré una zona donde se veían antiguos vestigios. El día 11 de abril me acerqué a la zona. Hacia un día muy bueno y después de ver un par de cabras montesas que bajaban al embalse para beber aguas nos encaminamos al camino que nos conduciría hasta un lugar maravilloso, muy tranquilo y apartado de la actividad humana. Encontramos la explotación minera después de 100 años de inactividad con sus casas cueva para los mineros, sus hornos Claret casi intactos y diversos vestigios mineros. Además dicha zona está emplazada en una rambla por la que discurre un riachuelo de agua muy tranquilizadora. ¡Un paisaje bellísimo!
Después de intentar buscar las antiguas galerías mineras, no hay ni rastro de ellas. Podrían localizarse encima de la posible corta o en las inmediaciones de la zona o estar ya hundidas, así que otro día intentaré volver para poder seguir investigando.
Se puede encontrar nódulos diagenéticos de azufre en los bloques margoso-evaporíticos y azufre macrocristalino. En el afloramiento se puede reconocer la gradual transformaciones de los nódulos a yeso secundario. Además pude encontrar yeso, ópalos menilitas, ópalo verde y una geoda de calcita color miel que encontré en la rambla en una matriz de tipo brecha.
Os voy a contar algo de las explotaciones:
Este grupo de minas está formado por las concesiones Juan 1º, Kruger, Nuestra Señora del Pilar y Juanela, que intestando entre sí, se encuentran situadas al N. del río Segura, en el paraje conocido allí por el Cenajo. Esta agrupación, compuesta de 118 hectáreas, queda situada en la provincia de Albacete.
Estas minas se encuentran situadas en el término de Hellín, de la provincia de Albacete, y a unos ocho kilómetros del gran coto minero llamado Menor de Hellín.
Geología- Esta es semejante a la del Coto Menor de Hellín, siendo de notar que el río Segura, que atraviesa este grupo de O. a E., corre por allí al N. de un elevado tajo, en que terminan por este rumbo las llamadas Sierras del Bu y de Pajares.
Se nota que el criadero esta en una gran falla que marca el contacto de las formaciones triásica y miocena.
Yacimiento- El criadero en estas minas consiste en tres capas paralelas en dirección NO., reconocidas en Juan 1º, y en otras dos que tienen la misma dirección en Juan 2º; pero ambos sistemas de capas parecen ser independientes, de donde se deduce que si tienen suficiente desarrollo en ellas las impregnaciones de azufre, constituirán quizá cinco capas diferentes que cruzarán el río y que no sería extraño fuesen la prolongación de algunas de las que se encuentran en el Coto Menor de Hellín, que radica en la confluencia de los ríoas Mundo y Segura.
En 1917, esas capas estaban poco reconocidas. Las de Juan 1º han sido cortadas por tres socavones, galerías 1, 2 y 3, que abiertas en la ladera izquierda del barranco llamado Rambla Teja, que corre al S. y desemboca en el Segura, descienden en trancada al encontrar la capa intermedia.
Las capas del grupo del Cenajo, al menos en la parte del Norte del río, que es donde se trabaja, tienen un buzamiento de 33 a 35 grados sexagesimales al NE., con un espesor de 20 centímetros, que llega en ocasiones a 30.
Las labores de estas minas tienen poco desarrollo, y consisten en las tres galerías o socavones horizontales designadas con los números 1, 2 y 3, que tienen longitudes de 35, 40 y 30 metros en horizontal, hasta cortar la capa principal, y descendiendo en éstas, en rampa, 15, 20 y 12 metros, respectivamente. En el encuentro o ángulo de las rampas con los socavones se establecieron tornos de mano que, por medio de cables, extraían soleras suspendidas por poleas de cables de hierros inclinados, fijos, a lo largo del techo de las trancadas.
La ventilación de esta mina se hacía por medio de chimeneas que comunican el fondo de las galerías por medio de conductos de ventilación que se dejan al costado de las galerías, quemando leña en pequeños hogares situados al pie de las chimeneas.
El transporte del mineral se hacía por medio de vagonetas de hierro, que penetraban en los socavones hasta el pie de los tornos respectivamente, y corren sobre vías de medio metro de anchura.
Primero se fundía la mena en hornos calcaroni y se refinaba por destilación en una pequeña fábrica y después se fundía en una batería de 12 hornos Claret que se pueden ver en la actualidad.

Antonio Reolid