28 de Febrero 2025

Mineria de Hiendelaencina

 Guadalajara

Imágenes de Francisco Javier Cirac y Juan Vaz

A excepción de las numerosas torres con respiraderos que jalonan el paisaje del entorno de Hiendelaencina, poco hace sospechar al viajero el pasado oculto de la población que durante décadas la llenó de actividad, transformando sus paisajes y la memoria de sus habitantes para siempre.

Todo comenzó en 1844 con el empeño de Don Pedro Esteban Górriz, un navarro emprendedor, en crear y explotar la primera sociedad minera de un filón de plata descubierto en la mina Santa Cecilia. Rápidamente proliferaron nuevas minas, horadando el subsuelo de Hiendelaencina con galerías y levantando nuevas construcciones, destinadas a la transformación y fundido del metal precioso.

El éxito de esta “fiebre de la plata” fue tal, que llegaron a abrirse más de 200 pozos mineros con grandes inversiones de capital inglés, construyéndose nuevos poblados para acoger a los colonos, que llegaron a superar los 10.000 habitantes. La bonanza de las minas se mantuvo con altibajos durante más de seis décadas pero con la llegada de la Primera Guerra Mundial la actividad se paralizaría hasta finalmente desaparecer.

Desde su descubrimiento en 1844, estas minas han destacado por la presencia de una mena argentífera constituida por minerales como plata nativa y diversas sulfosales de este metal, destacando la freieslebenita y la pirargirita. Su interés mineralógico no reside tan sólo en la presencia de estos minerales de plata, sino en la diversidad mineralógica que presenta, ya que se han identificado más de medio centenar de especies minerales procedentes de sus pozos y escombreras